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Mina Murray
06 November 2006 @ 07:43 pm
6 de noviembre. Estaba ya bastante avanzada la tarde cuando el profesor y yo nos pusimos en marcha hacia el este, por donde sabía yo que se estaba acercando Jonathan. No avanzamos rápidamente, debido a que el terreno era muy en pendiente y teníamos que llevar con nosotros pesadas pieles y abrigos, porque no deseábamos correr el riesgo de permanecer sin ropas calientes en medio del frío y de la nieve. Además, tuvimos que llevarnos parte de nuestras provisiones, ya que estábamos en una comarca absolutamente desolada y, en toda la extensión que abarcaba nuestra mirada, sobre la nieve, no se veía ningún lugar habitado. Cuando hubimos recorrido aproximadamente kilómetro y medio, me sentí cansada por la pesada caminata, y me senté un momento a descansar. Entonces, miramos atrás y vimos el lugar en que el altivo castillo de Drácula destacaba contra el cieloCollapse )
 
 
Mina Murray
02 November 2006 @ 06:34 pm
2 de noviembre, por la noche. Hemos estado viajando todo el día. El campo se hace más salvaje a medida que avanzamos y las grandes elevaciones de los Cárpatos, que en Veresti parecían estar tan alejadas de nosotros y tan bajas en el horizonte, parecen rodearnos y elevarse frente a nosotros. Ambos parecemos estar de buen humor; creo que nos esforzamos en animarnos uno al otro y, así, nos consolamos. El doctor van Helsing dice que por la mañana llegaremos al Paso de l Borgo. Las casas son ahora muy escasas, y el profesor dice que el último caballo que obtuvimos tendrá que continuar con nosotros, ya que es muy posible que no podamos volver a cambiarlo. Tenemos dos, además de los otros dos que cambiamos, de manera que ahora poseemos un buen tiro.

Los caballos son pacientes y buenos y no nos causan ningún problema. No nos preocupamos de otros viajeros, de manera que hasta yo puedo conducir. Llegaremos al paso de día; no queremos llegar antes, de manera que vamos con calma y ambos tomamos un largo descanso, por turnos. ¿Qué nos traerá el día de mañana? Vamos hacia el lugar en donde mi pobre esposo sufrió tanto. Dios nos permita llegar con bien hasta allí y que Él se digne cuidar a mi esposo y a los que nos son queridos, que se encuentran en un peligro tan mortal. En cuanto a mí, no soy digna de Él. ¡Ay! ¡No estoy limpia ante sus ojos, y así permaneceré hasta que Él se digne permitirme estar ante su presencia, como uno de los que no han provocado su ira!
 
 
Mina Murray
02 November 2006 @ 06:55 am
2 de noviembre, por la mañana. Tuve éxito y tomamos turnos para conducir durante toda la noche; ahora ya es de día y el tiempo está claro a pesar de que hace frío.

Hay una extraña pesadez en el aire...; digo pesadez porque no encuentro una palabra mejor; quiero decir que nos oprime a ambos. Hace mucho frío y sólo nuestras pieles calientes nos permiten sentirnos cómodos. Al amanecer, van Helsing me hipnotizó, dice que contesté: "Oscuridad, roces de madera y agua rugiente", de manera que el río está cambiando a medida que ascienden. Mi gran deseo es que mi amado no corra ningún peligro; no más de lo necesario, pero estamos en las manos de Dios.
 
 
Mina Murray
01 November 2006 @ 06:07 pm
1 de noviembre. Hemos viajado todo el día a buena velocidad. Los caballos parecen saber que los estamos tratando con bondad, ya que demuestran la voluntad de avanzar al mejor paso. Hemos tenido algunos cambios y encontramos tan constantemente lo mismo, que nos sentimos animados a pensar que el viaje será fácil. El doctor van Helsing se muestra lacónico; les dice a los granjeros que se apresura a ir a Bistritz y les paga bien por hacer un cambio de caballos. Nos dan sopa caliente, café o té, y salimos inmediatamente. Es un paisaje encantador, lleno de bellezas de todos los tipos imaginables, y las personas son valerosas, fuertes y sencillas; parecen tener muchas cualidades hermosas. Son muy, muy supersticiosos. En la primera casa en que nos detuvimos, cuando la mujer que nos sirvió vio la cicatriz en mi frente, se persignó y puso dos dedos delante de mí, para mantener alejado el mal de ojo. Creo que hasta se tomaron la molestia de poner una cantidad adicional de ajo en nuestros alimentos, y yo no puedo soportarlo. Desde entonces, he tenido el cuidado de no quitarme el velo, y de esa forma he logrado escapar a sus suspicacias. Estamos viajando a gran velocidad, y puesto que no tenemos cochero que pueda contar chismes, seguimos nuestro camino sin ningún escándalo; pero me atrevo a decir que el miedo al mal de ojo nos seguirá constantemente por todos lados. El profesor parece incansable; no quiso descansar en todo el día, a pesar de que me obligó a dormir un buen rato. Al atardecer, me hipnotizó, y dice que contesté como siempre: "Oscuridad, ruido de agua y roce de madera." De manera que nuestro enemigo continúa en el río. Tengo miedo de pensar en Jonathan, pero de alguna manera ya no siento miedo por él ni por mí. Escribo esto mientras esperamos en una granja, a que los caballos estén preparados. El doctor van Helsing está durmiendo. ¡Pobre hombre! Parece estar muy cansado y haber envejecido y encanecido. Pero su boca tiene la firmeza de un conquistador. Aun en sueños, tiene el instinto de la resolución. Cuando hayamos emprendido el camino, deberé hacer que descanse, mientras yo misma conduzco la calesa; le diré que tenemos todavía varios días por delante, y que no debe debilitarse, cuando sea necesaria toda su fuerza... Todo está preparado. Dentro de poco partiremos.
 
 
Mina Murray
31 October 2006 @ 04:57 pm
31 de octubre. Llegamos a Veresti por la tarde. El profesor me dice que esta mañana, al amanecer, a duras penas pudo hipnotizarme, y que todo lo que pude decir fue: "oscuro y tranquilo". Ahora está fuera, comprando una calesa y caballos; dice que más tarde tratará de comprar más caballos, de manera que podamos cambiarlos en el camino. Nos quedan todavía ciento diez kilómetros por recorrer. El paisaje es precioso y muy interesante; si nos encontráramos en diferentes circunstancias, ¡qué encantador resultaría contemplar todo esto! Si Jonathan y yo viajáramos solos por estas tierras, ¡qué placer sería! Podríamos detenernos, veríamos a la gente, aprenderíamos algo sobre ella y llenaríamos nuestras mentes con todo lo pintoresco y el colorido del campo salvaje y hermoso y las personas tan singulares. Pero, ¡ay...!

Más tarde. El doctor van Helsing ha regresado. Consiguió la calesa y los caballos; vamos a cenar, y emprenderemos el viaje dentro de una hora. La casera nos está preparando una enorme canasta de provisiones; parece ser suficiente para toda una compañía de soldados. El profesor la anima y me dice en susurros que es posible que pase una semana antes de que podamos volver a obtener alimentos. El también ha estado de compras, y ha enviado a su casa un conjunto maravilloso de abrigos y pellizas y toda clase de ropa de abrigo. No tendremos ningún peligro de sentir frío.
Pronto nos pondremos en marcha. Temo pensar en lo que puede sucedernos; verdaderamente, estamos en las manos de Dios; solamente Él sabe lo que puede suceder y le ruego, con toda la fuerza de mi alma triste y humilde, que cuide a mi amado esposo; que, suceda lo que suceda, Jonathan pueda saber que lo amo y que lo he honrado más de lo que puedo expresar, y que mi último y más sincero pensamiento afectuoso será siempre para él.
 
 
 
Mina Murray
30 October 2006 @ 07:32 pm
Cuando concluí la lectura, Jonathan me tomó en sus brazos y me abrazó; los demás me tomaron de ambas manos, me sacudieron y el doctor van Helsing dijo:

-Nuestra querida señora Mina es, una vez más, nuestra maestra. Sus ojos se han posado en donde nosotros no habíamos visto nada. Ahora, estamos nuevamente sobre la pista y, esta vez, podemos triunfar. Nuestro enemigo se encuentra en su punto más débil y, si podemos alcanzarlo de día, sobre el agua, nuestra tarea habrá concluido. Tiene cierta ventaja, pero no puede apresurarse, ya que no puede abandonar su caja con el fin de no despertar sospechas entre quienes lo transportan; en el caso de que ellos sospecharan algo, su primera reacción sería la de arrojarlo inmediatamente por la borda, y perecería en el agua. Naturalmente, él sabe eso y no puede exponerse. Ahora, amigos, celebremos nuestro consejo de guerra, puesto que es preciso que proyectemos aquí mismo, en este preciso instante, lo que cada uno de nosotros debe hacer.

-Voy a conseguir una lancha de vapor...Collapse )
 
 
Mina Murray
30 October 2006 @ 07:30 pm
Del diario de Mina Harker

30 de octubre, por la noche. Estaban todos tan cansados, desanimados y tristes, que no era posible hacer nada sin que antes descansaran; por consiguiente, les pedía todos que se acostaran durante media hora, mientras yo lo escribo todo, poniendo al corriente los diarios hasta el momento actual. Me siento muy agradecida hacia el inventor de la máquina de escribir portátil y hacia el señor Morris, que me consiguió ésta. El trabajo se me hubiera hecho un poco pesado si hubiera tenido que escribirlo todo con la pluma...

Todo está hecho; pobre y querido Jonathan, ¡cuánto ha sufrido y cuanto debe estar sufriendo todavía! Está tendido en el diván y apenas se nota que respire; todo su cuerpo parece ser víctima de un colapso. Tiene el ceño fruncido y su rostro refleja claramente su sufrimiento. Pobre hombre, quizá está pensando y puedo ver su rostro arrugado, a causa de sus reflexiones. ¡Si pudiera serles de alguna utilidad...! Haré todo lo posible.

Le he preguntado al doctor van Helsing...Collapse )
 
 
Mina Murray
30 October 2006 @ 02:33 pm
30 de octubre. El señor Morris me condujo al hotel en el que habían sido reservadas habitaciones para nosotros por telégrafo, puesto que él no hablaba ninguna lengua extranjera y, por consiguiente, era el que resultaba menos útil. Las fuerzas fueron distribuidas en gran parte como lo habían sido en Varna, excepto que lord Godalming fue a ver al vicecónsul, puesto que su título podría servirle como garantía inmediata en cierto modo, ante el funcionario, debido a que teníamos una prisa extraordinaria. Jonathan y los dos médicos fueron a ver al agente de embarque para conocer todos los detalles sobre la llegada del Czarina Catherine.

Más tarde. Lord Godalming ha regresado. El cónsul está fuera y el vicecónsul enfermo; de modo que el trabajo de rutina es atendido por un secretario. Fue muy amable y ofreció hacer todo lo que estuviera en su poder.
 
 
Mina Murray
05 October 2006 @ 12:20 pm
5 de octubre, a las cinco de la tarde. Reunión para escuchar informes. Presentes: el profesor van Helsing, lord Godalming, el doctor Seward, el señor Quincey Morris, Jonathan Harker y Mina Harker.

El doctor van Helsing describió los pasos que habían dado durante el día, para descubrir sobre qué barco y con qué rumbo había huido el conde Drácula.

-Sabíamos que deseaba regresar a Transilvania. Estaba seguro de que remontaría la desembocadura del Danubio; o por alguna ruta del Mar Negro, puesto que vino siguiendo esa ruta. Teníamos una tarea muy difícil ante nosotros. Omne ignotum pro magnifico; así, con un gran peso en el corazón, comenzamos a buscar los barcos que salieron anoche para el Mar Negro. Estaba en un barco de vela, puesto que la señora Mina nos habló de las velas en su visión. Esos barcos no son tan importantes como para figurar en la lista que aparece en el Times y, por consiguiente, fuimos, aceptando una sugestión de lord Godalming, a Lloyd's, donde están anotados todos los barcos que aparejan, por pequeños que sean. Allí descubrimos que sólo un barco con destino al Mar Negro había salido aprovechando las mareas. Es el Czarina Catherine y va de Doolittle Wharf con destino a Varna, a otros puertos y, luego, remontará por el río Danubio.

"Entonces", dije yo, "ese es el barco en que navega el conde." Por consiguiente, fuimos a Doolittle's Wharf y encontramos a un hombre en una oficina tan diminuta que el hombre parecía ser mayor que ella. Le preguntamos todo lo relativo a las andanzas del Czarina Catherine. Maldijo mucho, su rostro se enrojeció y su voz era muy ríspida; pero no era mal tipo, de todos modos, y cuando Quincey sacó algo del bolsillo y se lo entregó, produciendo un crujido cuando el hombre lo tomó y lo metió en una pequeña billetera que llevaba en las profundidades de sus ropas, se convirtió en un tipo todavía mejor, y humilde servidor nuestro. Nos acompañó y les hizo preguntas a varios hombres sudorosos y rudos; esos también resultaron mejores tipos cuando aplacaron su sed.

Hablaron mucho de sangre...Collapse )
 
 
Mina Murray
02 October 2006 @ 04:58 pm
2 de octubre, a las diez de la noche. Anoche dormí, pero no soñé. Debo haber dormido profundamente, puesto que no desperté cuando se acostó Jonathan, pero el sueño no me ha sentado todo lo bien que sería de desear, puesto que hoy me he sentido débil y desanimada. Pasé todo el día de ayer tratando de dormir o acostada, dormitando.

Por la tarde, el señor Renfield preguntó si podría verme. ¡Pobre hombre! Estuvo muy amable, y al marcharse me besó la mano y rogó a Dios que me bendijera. En cierto modo, eso me afectó mucho, y las lágrimas acuden a mis ojos cuando pienso en él. Esta es una nueva debilidad de la que tengo que preocuparme y cuidarme. Jonathan se entristecería mucho si supiera que he estado llorando. Tanto él como los demás estuvieron fuera hasta la hora de la cena, y regresaron muy cansados. Hice todo lo posible por alegrarlos, y creo que el esfuerzo me sentó bien, puesto que me olvidé de lo cansada que estaba yo misma. Después de la cena me mandaron a acostarme y todos salieron a fumar juntos, según dijeron, pero sabía perfectamente que lo que deseaban era contarse unos a otros lo que les había sucedido a cada uno de ellos durante el día; comprendí por la actitud de Jonathan que tenía algo muy importante que comunicarles.

No tenía tanto sueño como debería; por consiguiente, antes de que se fueran le pedí al doctor Seward que me diera alguna pastilla para dormir, de cualquier tipo, ya que no había dormido bien la noche anterior. Con mucha habilidad, me preparó una droga adormecedora y me la dio, diciéndome que no me causaría ningún daño, ya que era muy ligera... La he tomado y estoy esperando a que el sueño me venza, lo cual me parece todavía algo lejano. Espero no haber hecho mal, ya que cuando el sueño comienza a apoderarse de mí, me asalta un nuevo temor; es posible que haya cometido una tontería al privarme del poder de despertar. Es posible que lo necesite. Ya tengo sueño. ¡Buenas noches!